Viajar en avión con tu bicicleta puede ser una odisea si no conoces las regulaciones al respecto del transporte de estos vehículos, ya sea porque te exijan un elevado costo para transportarla, como por la falta de experiencia a la hora de empaquetarla para que no sufra daños en la bodega del avión y cuando la manipula el personal de los aeropuertos.
Las normas de las aerolíneas respecto del equipaje para bicicletas son un blanco móvil y las líneas aéreas pueden ser muy inconsistentes al respecto; de hecho, pocas empresas tienen claramente regulada la norma a la que atenerse cuando un viajero intenta abordar un avión con su bici.
Especialmente dificultoso cuando en el viaje tienes conexiones, cambios de avión y un itinerario que incluye diferentes países, el argumento de las compañías aéreas para cobrar los recargos a las bicicletas suelen reducirse a que requieren un tratamiento especial y son muy voluminosos equipajes que requieren de un tratamiento especial.
Casi podría decirse que es la norma que se aplica a los grandes instrumentos musicales, así como a las mascotas de gran porte que viajan en enormes jaulas. Los cargos extra son abultados y suficientemente genéricos como para que tu bicicleta deba pagar el equivalente a un asiento. Esto también es válido para los grandes instrumentos musicales y los perros muy grandes en las perreras.
También existen otras líneas aéreas que tienen cargos específicos para equipos deportivos tales como bolsas de golf, tablas de surf, equipos de esquí y bicicletas.
Para evitar las sorpresas en los aeropuertos o en los sectores de embarque de las aerolíneas que usarás durante tu viaje, es importante hacer contacto previo con cada una de ellas para conocer cuáles son las normas que regulan y aplican para tu bicicleta, si hay requisitos de empaquetado, seguros y, por supuesto, el costo del transporte.
Ten en cuenta también que cada compañía es diferente al respecto: algunas pesan tu bicicleta y te cobran el exceso de equipaje, como si fuera equipaje normal, con lo cual, si llevas pocas valijas livianas, hasta puede salirte gratis transportar la bicicleta, pero otras tienen normas específicas para el equipo deportivo y no conseguirás evadir sus tasas.
Si tu bicicleta no es de esas plegables que caben en una maleta, deberás desmontar lo más que puedas tu bici.
Presta especial cuidado a sus partes sensibles como el manillar y los pedales. A éstos envuélvelos en plástico de burbuja y adhiere el paquete al cuadro de la bici con cinta adhesiva.
Si tienes la caja de la bici, úsala para su transporte, de lo contrario, consigue algo de cartón corrugado para embalarla de forma segura. También puedes usar el servicio de termosellado que ofrecen en algunos aeropuertos.
Finalmente, si los costos de transporte son muy elevados, considera la posibilidad de viajar sin tu bicicleta y alquilar una en el destino a que te diriges.
Fotografía: Mataparda en Flickr










