El otoño no comienza con el mejor panorama, turísticamente hablando, para Andalucía: en lo que va del año, la presencia extranjera descendió en poco más de un 11 por ciento, con una caída más marcada por parte de los británicos (uno de sus mercados emisores más importantes), y las pernoctaciones hoteleras también bajaron, pero en un 15 por ciento.

En esta región, aunque, como era de esperarse, las zonas de playas fueron las más visitadas, en especial, durante julio y agosto, este fenómeno no fue suficiente para un resultado en positivo: más bien, y en el contexto de crisis mundial, habría que “contentarse” con una caída de sólo un 3 por ciento en las estancias hoteleras durante lo que fue la temporada estival.
Según los datos de Frontur (Encuesta de Movimientos de Frontera), en los primeros seis meses de este año, los turistas internacionales descendieron un 11,5 por ciento (3.275.323 en total), y, en el caso de los británicos, este porcentaje alcanzó un 17,2 por ciento, como consecuencia de la menor afluencia por la debilidad de la libra esterlina frente al euro.
Ante estos números, y en clara sintonía, la ocupación de las plazas hoteleras también se redujo: la media, de enero a junio, se situó en un 39,84 por ciento, unos 6 puntos por debajo del promedio registrado en el 2008. Mientras que, en los últimos tres años, este indicador descendió más de 9 puntos porcentuales.
“Hay hoteles que soportan una carga altísima. Ya pasaron el invierno anterior con muchas dificultades y no sé si vamos a tener gasolina suficiente para aguantar otro igual“, fueron las palabras al respecto de Miguel Sánchez, el presidente del Consejo Empresarial de Andalucía (CEA) sobre la posibilidad de que más establecimientos se vean en la obligación de tener que cerrar sus puertas.

Es más, Sánchez adelantó que durante el mes de octubre se estudiará “la situación para decidir sobre cierres temporales“. Por otra parte, pero en este mismo sentido, el secretario general de la Federación de Hostelería de CC OO en Andalucía, Gonzalo Fuertes, pronosticó que algunos “hoteles de temporada van a cerrar más temprano” y, aún peor, otros “hoteles de apertura permanente van a querer también cerrar, especialmente en la Costa del Sol“.
Fuentes también mencionó al empleo como una de sus mayores preocupaciones: es que según los últimos datos del INE (Instituto Nacional de Estadística), la media de empleados en el primer semestre del año fue de un 11 por ciento inferior a la del mismo período de 2008, con unas 30.628 personas trabajando en el sector. Y, aún más, en tres años, el empleo en los hoteles andaluces ha descendido un 17 por ciento.
A este respecto, el secretario general explicó que esta reducción no se debe tanto a una “menor actividad” en los hoteles, sino a que los empresarios han tenido que optar por “hacer ajustes a sus plantillas” como modo de compensar los menores ingresos por las bajas en las tarifas hoteleras, que ha sido una constante durante el verano.
Finalmente, Fuentes consideró que esta combinación de “menos trabajadores y rebaja de precios” podrá llegar a ser “perniciosa” para el sector hotelero. Además, concluyó que si bien se puede “discutir sobre la productividad de los trabajadores”, lo que “no se puede hacer bajo ningún concepto es rebajar la calidad en ninguno de los servicios”.
Fuente Elpais.com
