Un fin de semana en Toledo

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Toledo es una ciudad única. La histórica ciudad manchega acaba de celebrar el cuarto siglo de la muerte de El Greco, uno de sus vecinos más ilustres, y nosotros os proponemos una escapada de fin de semana a Toledo para conocer esta ciudad que va mucho más allá del legado del pintor heleno. Además de estar bien comunicada y situada en el centro de la península, Toledo es una de esas ciudades que podemos visitar en cualquier época del año. Eso si, en verano hará calor y en invierno pasaremos frío.

Sin embargo, los días de niebla invernal le dan a la ciudad ese toque único que solo se consigue gracias a la naturaleza. En invierno no es difícil dar con un día con niebla, y como suele pasar en Navidad la ciudad es todavía más bonito. Antes de empezar con nuestro recorrido, os advertimos que Toledo no se ve en un día, así que nada de volver a casa en el último tren. Para la escapada fin de semana, encuentra aquí los mejores precios en hoteles en Toledo. Ahora si, vamos a planificar el viaje.

Viernes

Nuestras primeras horas en Toledo dependerán del momento en que lleguemos. Si no lo hacemos muy tarde, tras dejar las maletas en el hotel, lo mejor es callejear un rato por la ciudad. Podemos pedir un mapa en el hotel o que preguntar por qué nos recomiendan. Nuestro consejo es pasar por la Catedral, el Alcázar, los puentes y puertas o las murallas, un paseo sin destino fijo por los lugares que visitaremos los dos días siguientes. Aunque estén cerrados, podremos disfrutar de su vista iluminados.

Seguro que mientras paseamos sin rumbo por Toledo nos ha entrado hambre, así que siempre podemos recurrir a los bares tradicionales, donde podemos cenar de tapeo por un buen precio. También existe la posibilidad de comer en restaurantes de gran calidad, a un precio algo elevado, o la otra opción, decantarnos por la comida rápida en hamburgueserías o pizzerias. Si aún nos quedan fuerzas, podemos disfrutar un poco de la noche toledana.

Sábado

Si no tienes un sueño muy profundo, puede que te despierten las campanas de las iglesias y conventos del centro de Toledo. Te recomendamos que pongas pronto el despertador y dediques la mañana del sábado a visitar monumentos. Lo mejor es llegar de casa con una ruta más o menos definida, aunque siempre podemos pedir consejo en la recepción del hotel sobre a dónde ir y en qué orden visitar los monumentos.

Entre los monumentos que no nos podemos perder están la Catedral, el exterior del Alcázar, San Juan de los Reyes, la Sinagoga del Tránsito, la de Santa María la Blanca, la Mezquita del Cristo de la Luz, la Iglesia de Santo Tomé (donde está ‘El Entierro del Conde Orgaz’ del Greco) o el Museo de la Santa Cruz. Como vemos, en este recorrido por el Toledo monumental nos encontramos con una mezcla de culturas y religiones que representan el carácter mestizo de la ciudad de las tres culturas durante siglos.

Después de comer nos podemos relajar paseando por la Senda Ecológica del Tajo, que va desde el puente de Alcántara al de San Martín o viceversa, desde donde tendremos las mejores vistas de la ciudad. Otra vista interesante es la que tenemos desde lo alto de la Iglesia de los Jesuitas; y si el tiempo no acompaña nos refugiamos en el Museo del Greco. Ya sabemos de la noche anterior las opciones que hay para cenar, y después podemos salir a tomar una copa por cualquier bar o pub de la calle Alfileritos, la zona de moda de la ciudad.

Domingo

Ya hemos llegado a nuestro último día en Toledo, así que vamos a aprovechar al máximo las horas que nos quedan. Una buena mañana de pasar el domingo es volver al Alcázar para visitar el Museo del Ejército. Aunque hayamos pasado antes por el Alcázar y la puerta del Museo, os recomendamos dejar esta visita para el domingo, ya que ese día la entrada a este Museo es gratis. Como abre a las 11 tampo hace falta madrugar mucho.

El edificio en el que se encuentra es espectacular, y en su interior nos encontramos con una gran cantidad de fondos. Tiene cuatro pisos, en los que podemos observar armas de todo tipo, incluidos los caños, mapas, maquetas, el vestuario de los militares… Podemos pasar toda la mañana deambulando por sus salas, y os recomendamos que no os perdáis el patio del edificio.

Así habremos llegado a la hora de comer antes de volver a casa. Pero si habéis ido a Toledo en coche, antes de abandonar la ciudad, os podéis acercar hasta el Valle, siguiendo las indicaciones del Parador Nacional. Desde allí podréis contemplar la ciudad por última vez desde el mismo punto de vista que encontramos en los cuadros del Greco. Tras esta última parada, ahora llega el momento de volver a casa.

Más información: Toledo Turismo

Fotos: Boris Kasimov

 

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