España es un buen destino aún en tiempos de crisis. Si es por recorrer museos más allá del Triángulo Dorado de Madrid o conocer las bellezas naturales país adentro, la oferta es mucha y muy rica. Los castillos también son un gran atractivo y se encuentran en rincones a veces impensados. Así se conforman en una excusa perfecta para armar un viaje largo o una escapada de fin de semana. Conocer uno o todos, es una elección que dejamos a gusto y recursos de los viajeros.
Isabel la Católica es una de las más ancestrales y famosas monarcas, la reina que mandó a Cristóbal Colón a América. Desde su muerte, hace 500 años, España ha evolucionado significativamente más los paisajes físicos y culturales han podido permanecer. Esto es un dato que no pasa desapercibido a los turistas que andan a la búsqueda de joyas histórica.
Desde el norte y sus valles hasta el centro con sus llanuras áridas y volviendo a sus costas sureñas, España tiene mucho para deslumbrar. Su pasado ligado a nativos como los ibéricos, celtas, fenicios, romanos, moros y los visigodos justifican el abanico de historias por ser contadas y el interés que genera en los viajeros.
Retomamos la figura de Isabel la Católica para citar lo que ella creía hacía a sus tierras tan complejas y cautivantes. Según la reina se trataba de la descendencia y la línea de sangre, aunque nadie pensó que ella misma estuviera destinada a la grandeza hasta que la tragedia la arrojó a la sucesión del trono. Su matrimonio con Fernando de Aragón fue la clave para unir dos reinos rivales de España pero cuando ella tomó el trono en 1474, su país no podía estar más en desacuerdo.
Isabel tuvo una muerte prematura en 1501, dejando un poder que se fue consolidando como uno de los más temidos y duraderos de todos los tiempos. A pesar de haber sido una figura significativa, en la actualidad no es fácil encontrar los rastros de Isabel en la España actual.
Su huella mora en tomos y exhibiciones de museos, su corona y cetro estén a la vista en Granada, al igual que su tumba y eso es todo. Sin embargo, un viajero sabio puede redescubrir a Isabel y su trayectoria de vida en muchos castillos por donde aún sus pasos retumban (es una metáfora, no se vayan a asustar).
Se puede empezar a ir tras los pasos de Isabel siguiendo un recorrido que se inicia en el centro de España, en Castilla. Allí se encuentra el castillo de Arévalo, a apenas dos horas de viaje de Madrid. Una fortaleza desolada que vio cómo envenenaban a su reina medieval, pero también donde Isabel dio los primeros pasos de su carrera y rechazó ser princesa, donde pasó su infancia. Aquí vivió, bajo esas mismas torres que hoy los turistas pueden apreciar. Cerca se encuentra el vecino Ávila, adonde es preciso ir para perderse por calles serpenteantes.
Desde Arévalo, hay que emprender viaje nuevamente por dos horas hasta Segovia. Esta ciudad es conocida mundialmente por el alcázar que allí se emplaza. A primera vista, es la fantasía hecha realidad de cualquier chica, con sus torres en pico y sus fortificaciones curvas. Lo cierto es que la vida dentro de este lugar que hoy parece soñado no fue sencilla para la joven Isabel.
Es que dentro de sus paredes y halls la monarca estuvo cautiva, sospechada de traición. También fue aquí, o así lo dice la leyenda, donde por primera vez Isabel toma contacta con el profeta Torquemada, fundador de la su nueva Inquisición.
De Segovia, siete horas separan de la sureña y húmeda Sevilla. En tiempos ha sabido ser enclave de convivencia, donde cristianos, musulmanes y judíos habitaron en armonía, el alcázar es obra de los moros. Sus sinuosas arcadas fueron refugio de Isabel, quien arribó tras su coronación donde encontró la belleza y el capullo de anarquía que cautivó su corazón.
La mezquita colorada de Córdoba es la siguiente parada así como el Palacio de los Reyes católicos en la frontera con el río Guadalquivir. Escenario que supo ser donde Isabel orquestó su cruzada. Por último, tres horas más hasta llegamos a Granada, el sitio más renombrado por su relación con la monarca.
La Alhambra y su perfección encantaron tanto a Isabel que se negó a alterarla en lo más mínimo. No cuesta, estando en este majestuoso edificio de pasajes bermellón y piscinas turquesas, imaginarla a ella dejándose llevar por la belleza que la rodeaba.
Toda este serie de castillos es sencillamente una forma de entender la historia de una mujer que marcó los destinos de esta nación.
Imágenes RamaOrli y Jose Luis Cernadas Iglesias en Flickr/ Vía Fodor











