El grueso de los Juegos Olímpicos ya ha pasado pero todavía queda mucho por disfrutar y muchas actividades por aprovechar. Si estás por Londres estos días, tienes que tener en cuenta los siguientes eventos para complementar las jornadas a pura adrenalina en los estadios de la mejor manera.
En cuanto a teatro se trata, por ejemplo, se puede ir a ver la obra “Después de la Fiesta” (After The Party) en la sala Criterion que está en cartelera hasta el 12 de agosto.La obra se desarrolla en medio de la temporada llamada “Jugando los Juegos” y es una obra de Serge Cartwright. La historia es la de dos viejos amigos de Stratford que ven en los Olímpicos la mejor excusa para escapar de su rutina.
La vida cultural estos días también pasa por exhibiciones como la de Bote Lento, en la Galería Chisenhale Gallery. Queda tiempo hasta el 11 de agosto para recorrer la muestra que pone a la vista de todos exponentes del arte en buques. Trabajos hechos por Benedict Drew y miembros del grupo joven Propeller dan un toque distinto a tu estadía deportiva en la capital inglesa.
Otra exhibición que se puede visitar es “La verdad real: un mundo lejano” que está abierto al público hasta el 19 de este mes. Una interesante propuesta que nos lleva por conversaciones y eventos que exploran las conspiraciones globales. Para no perdérselo. Más actividades incluyen una lectura exclusiva para mujeres que se hará en el Hall Reina Elizabeth y que lleva por título “Antony’s Meltdown: Marina Abramovic”.
Ya hemos contado cómo se ve Londres en un paseo en cualquiera de estas jornadas, y luego de ver qué otras formas complementarias hay de disfrutarla, volvemos a andar las calles inglesas. Hay que imaginar ver a Trafalgar Square ligeramente distinta de lo que solemos verla. Con rugidos que llegan desde tribunas no tan lejanas, con docenas de voluntarios guiando a los turistas por las islas de tráfico, aunque tal asistencia resulte un poco excesiva.
Los voluntarios en sus chalecos rosas ordenando el incesante paso de personas que llegan para ver los distintos eventos resultan algo tediosos pero todo se olvida al levantar la vista mientras se pasa por el puente peatonal Hungerford y, al levantar la vista, uno se encuentra con las vistas hermosas del río y el este de la ciudad, y el London Eye detrás.
La Rivera Sur se muestra bulliciosa pero dentro de los parámetros a los que esta zona nos tiene acostumbrado. El deporte cercano no quita que los artistas de hip hop y break dance deslumbren con sus piruetas, ni que haya mimos ni demás entretenimientos callejeros que pueden darnos una linda pausa en medio del atletismo.
Sin embargo, y como mencionábamos anteriormente, los artistas callejeros no logran recaudar el dinero que acostumbran y se muestran algo hastiados esperando que los Juegos vuelvan a permitirles su protagonismo. Visitar el famoso club de jazz Ronnie Scott’s bien vale la pena, aunque también lo encontrarás más tranquilo.
En el London Eye las filas para subirse a dar la vuelta son mínimas. En el Museo de cera de Madame Tussauds el panorama para el viajero que evade las hordas de fanáticos de los Juegos es genial. Sólo hay una espera de diez minutos en este lugar donde lo normal es tener que aguardar una hora para entrar.
Al entrar al Tussauds, sin tener que hacer la fila que le da la vuelta a la manzana, uno puede encontrarse con más estatuas de cera que con visitantes. Se siente algo raro andar por los salones sin gente y encontrarse cara a cara con las celebridades, sin intrusos de por medio.
En medio de esta Londres desierta que puede ser el paraíso de los viajeros que no se sienten atraídos por la principal actividad de estos días, también se puede encontrar uno con casos de personas que han venido especialmente a ver la Olimpíadas pero se han encontrado con el gran percance de no poder hacerse de tickets para los partidos de casi ningún deporte.
De hecho, hay que comentar que no existe una oficina de venta de tickets física, y que si no se posee una tarjeta de crédito es casi imposible reservar ninguna entrada por internet. Por eso, no es de sorprender que algunos de los turistas que se vean en estas actividades que he mencionado sean personas que no han tenido más oportunidad que hacer los paseos tradicionales a falta de poder acceder a la atracción central por estos días.
Un evento único que se repite cada cuatro años y que, siempre, queda para la posteridad. Para los comerciantes que ven menos ingresos monetarios vale pensar que esto no sucede a menudo y que el mal trago está por concluir. Para quienes quisieron tener Londres sólo para ellos, serán tiempos inolvidables.
Vía The Guardian y The Guardian en Flickr/ Imágenes Rev Stan y Rev Stan en Flickr











