
Foto de paolo márgari en flickr
Un desenlace previsible, derivado de una situación casi imposible de sostener frente a los reiterados aumentos del precio del petróleo. Recordemos que el mismo se ha duplicado en el último año, pasando de 65 mil dólares por barril, hasta llegar a los 130 mil dólares, precio en que se sitúa desde hace ya un par de semanas.
A consecuencia de este hecho, son siete las aerolíneas de bajo coste que en los últimos dos meses, se han declararon en bancarrota.
Una de las últimas en anunciar su retirada, es la británica Silverjet, especialista en ofrecer vuelos económicos para el segmento de negocios; señalando como causante de la misma el alto precio del combustible y las pobres condiciones de financiación.
Otras de las que ya dieron por concluidas sus operaciones, son: la asiática Oasis Hong Kong Airlines, las americanas Skybus Airlines, Frontier Airlines, Max Jet y Eos y ATA.
Mientras que otras aerolíneas de bajo coste, como United Airlines, ya han anunciado que se verán obligadas a recortar empleos y vuelos.
En lo que respecta a las aerolíneas híbridas, las cuales constituye el 59% de las compañías de bajo coste, que han surgido como consecuencia de tener que forzosamente cambiar su modelo de negocio para sobrevivir a la desaceleración económica, las mismas se caracterizan por ampliar sus servicios al pasajero, tales como el hecho de ampliar su canal de distribución y venta a través de agencias de viajes, o incorporar algunos de los servicios que brindan las líneas aéreas tradicionales.
Según los entendidos, no se trata del fin de las low cost, pese a que muchas quedarán en el camino en este proceso, pero si cada vez será más difícil para el usuario, encontrar buenas ofertas o precios por el piso, ya que indefectiblemente éstas se verán obligadas a modificar sus tarifas.
Por su parte Ryanair, ya ha anunciado que incrementará el precio de sus billetes en un 5%.
Un problema que no sólo incumbe a las líneas aéreas de bajo coste, aunque éstas puedan llegar a verse más afectadas, sino que se traslada a todo el sector aéreo.
Así compañías como American Airlines o British Airways, están evaluando comenzar a cobrar por el servicio de comida, por permitir el uso del teléfono, o realizar recargos adicionales por maletas excedentes.
Esperaremos a ver como se define este panorama, y cuáles son las compañías aéreas que lograrán sobrevivir a esta situación desesperante para el sector.

26 de mayo de 2011 a las 11:09
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