Museo Reina Sofía, arte y fantasmas en Madrid

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Museos en Madrid

Recomendar Madrid es fácil. La capital dispone de todo tipo de atractivos e incentivos para el visitante, desde el descubrimiento de monumentos hasta museos, restaurantes, obras de teatro y muchas otras actividades que se pueden realizar en la ciudad. Lo que no suele ser tan habitual es recomendar Madrid para los amantes de lo paranormal, especialmente si hablamos de pleno centro de la capital. Pero las historias y leyendas convierten el Museo Reina Sofía en una cuna de historias que nos llevan a, de forma indudable, poder hablar de este lugar por algo más que por sus obras de arte. Pero comencemos por el principio para ver si os despertamos el interés por visitar la ciudad.

Aunque el Museo Reina Sofía lleva abierto desde 1992, el edificio en el que está, conocido con el nombre de Sabatini, ha tenido otros ocupantes. Antes de ser museo público, el espacio estaba representado por Centro de Arte Reina Sofía desde 1986. Y mucho tiempo antes había sido el emplazamiento del Hospital General, que comenzó su construcción en el año 1596. Desde entonces hubo renovaciones y ampliaciones, convirtiéndose en un lugar clave en lo vinculado con dar servicio a enfermos y pacientes que necesitaban tratados médicos. El paso del tiempo y la construcción de nuevos hospitales y centros de salud llevó a que este centro cada vez fuera más relegado, aunque no antes de dejar grabadas varias leyendas.

Una de estas historias cuenta cómo tres monjas suelen aparecerse en los pasillos del museo, indicando que fueron relegadas a vagar por el edificio debido a que sus huesos fueron enterrados debajo del mismo. Las apariciones se combinan con el sonido de rosarios y otros efectos que dicen haber presenciado, sobre todo, los vigilantes nocturnos. Investigaciones posteriores han llevado a analizar las instancias y descubrir que hay mucho más escondido en el museo de lo que parece a primera vista.

Las leyendas han ayudado mucho a que el Museo Reina Sofía atraiga el interés de visitantes, dado que es innegable que lo paranormal y desconocido es capaz de atraer muchos visitantes. Las historias, con declaraciones que se remontan a décadas atrás, indican que hay presencias extrañas, principalmente debido a la maraña de catacumbas y zonas antiguas que existen bajo las instancias del edificio. Incluso se ha llegado a documentar la presencia de un espíritu que ha dejado prueba de su nombre, Ataulfo, invocado en un proceso de espiritismo y un aparente paciente del hospital en tiempos atrás que además fue un asesino reconocido. Las apariciones y marcas del pasado han quedado implícitas en algunas de las zonas de las instalaciones del museo y se han recogido multitud de pruebas acerca de ello, como un fotógrafo que al revisar las imágenes captadas notó una presencia fantasmal en ellas.

Museo Reina Sofía en Madrid

Pero más allá del atractivo fantasmal que produce el Museo Reina Sofía, este se ha convertido también en un destino claro para los amantes del arte. La colección del museo dispone de una enorme selección de obras, entre las que se incluye una cantidad superior a 1400 esculturas, 4000 pinturas de todo tipo de estilos y artistas, así como grabados, dibujos, vídeos y fotografías. Sus instalaciones dan cabida también a exposiciones temporales de diversos temas, mientras que el cúmulo de obras continúa creciendo gracias a donaciones de importantes coleccionistas.

Uno de lo sincentivos que propone el museo son las visitas, tanto comentadas como autónomas que se pueden apoyar mediante la descarga de folletos que están disponibles online desde la propia web del recinto. Estas visitas se especializan en guiar a los interesados en tener la oportunidad de conocer algunos de los elementos más interesantes del museo de la forma correcta. Lo mismo se puede decir de las actividades organizadas, en las que el propio museo pone de su parte para compartir con los viajeros distintos aspectos relacionados con el arte.

Si bien la capital tiene muchos museos y galerías de arte con las que dar un buen entretenimiento a los seguidores del arte, la solidez del Museo Reina Sofía siempre ha sido de contraste. A su favor también hay que decir que se encuentra cerca de la zona de Atocha, un lugar clave en la capital al cual es fácil dirigirse dando un paseo desde el centro de la ciudad. Es recomendable, después de recorrer el Museo Reina Sofía de arriba a abajo, dar una vuelta por la Plaza Mayor y dejarse impregnar por el espíritu de la Madrid más clásica, aquella que ofrece una gastronomía tradicional por medio de tapas y buenos aperitivos para quienes sepan disfrutarlos. Un paseo más allá después de comer permite llegar sin mucha complicación a la Gran Vía, en la que el abanico de obras de teatro y musicales da opción a que los turistas cierren un día a través de la capital con las mejores sensaciones.

Vía: Museo Reina Sofía

Foto: RodneyJean-Pierre Dalbéra

 

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