Las preguntas más absurdas que han hecho los turistas en Europa
Nota breve, 30 de enero de 2010
Un trabajo realizado en conjunto por la web Hoteles.com y los Patronatos de Turismo de varias ciudades europeas, entre los que se incluyó el de Madrid, ha recogido las preguntas más absurdas e inusuales que han hecho los turistas en los puntos de información turística desde 1995 a la actualidad.
Te propongo en este post compartir algunas de estas preguntas, cuanto menos anecdóticas, que han efectuado personas reales en los diversos centros de información y que incluyen, por ejemplo: ¿A qué hora cierra la Cibeles?
Entre estos episodios particulares se registra uno en donde un turista preguntó a un informador del Patronato de Madrid a qué hora cerraba la Puerta del Sol, o dónde estaba el monolito del kilómetro cero.
Un viajero mexicano también ha llegado a consultar por el lugar del Monasterio de las Desgracias Reales, cuando en realidad sería de las Descalzas Reales. Y claro, no todos los que llegan al país y a la capital deben ser la enciclopedia ilustrada.
Pero más allá de estas preguntas, los informadores turísticos han asegurado que deben colmarse de paciencia y responder todo tipo de cuestiones: “¿Dónde venden rosarios?“, “¿Dónde puede uno remojarse los piececillos de forma legal?”, “‘¿El gazpacho es carne o pescado?”, “¿Dónde hacen fotocopias de llaves?”, “¿Cómo se va al lugar donde se hizo Gran Hermano?” o “¿Cómo se llama el oso que aparece en el escudo?”.
Los despistes también se llevan un destacado aparte, así hay quienes han preguntado dónde está el mar y las playas en Madrid, o dónde “el museo nuevo junto al río”, en referencia al Guggenheim de Bilbao (en otra capital europea, por cierto).
Pero aún más, hay quienes creen que los centros de información turística también pueden ser “guarderías” o tener otras funciones anexas: se recuerda la anécdota de una pareja de visitantes brasileños que dejaron a su abuelo en uno de ellos por hora y media, mientras hacían sus compras.
Este informe también recogió situaciones y preguntas absurdas en otras regiones de Europa: en el Coliseo Romano hay quien ha preguntado a qué hora eran las carreras, o si se podía ver a los gladiadores luchar. En Suecia tampoco ha faltado el que tenía la duda de a qué hora salían los alces de paseo, mientras que en Irlanda no faltó quien preguntó “dónde había un bosque con duendes“.
Y, finalmente, en Francia: ¿cuál es la diferencia entre París y el resto de Francia?, ¿los barcos del Sena pueden navegar o sólo están de adorno? La frutilla del postre ha sido quien mirando la Mona Lisa ha consultado “¿dónde se encuentra a esa señora que se ríe? “.
Fuente DiarioDirecto
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