Si bien un buen descanso no tiene precio, cada vez es más frecuente la inseguridad en muchos destinos turísticos convocantes. El caso de Rio de Janeiro, Brasil, es el mejor ejemplo; porque las continuas olas de violencia en la ciudad llevó a que se reduzca en un 25 por ciento la llegada de visitantes. En los últimos años se estima que fueron cancelados el 10 por ciento de los paquetes vendidos y las ventas bajaron un 15 por ciento, con respecto a estadísticas anteriores.
Las pérdidas estimadas para la capital turística del país alcanzan a unos 35 millones de reales, que equivalen a unos 16,35 millones de dólares, durante los veranos en los 27.000 hoteles de la ciudad.
La inseguridad es un factor determinante, y los turistas no quieren arriesgarse a que un hecho de esta índole pueda arruinar las vacaciones o incluso causarles un daño irreparable, es por esto que los visitantes deciden, cada vez más, tomar otros rumbos más seguros y protegidos.

