La Ibiza que se esconde tras los focos de la noche

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Ibiza Cuando se va setiembre la calma llega a la Isla. Las grandes fiestas y noches de desenfreno que se alargan hasta la siguiente puesta de

sol se acaban en invierno. Cuando el frío llega los turistas nocturnos se van y llegan otros que aman a Ibiza por los que se esconde detrás de los focos de las discotecas, bonitas playas, calas íntimas, montañas que explorar y una gastronomía exquisita. Ahora es el momento idóneo para visitar Ibiza, las compañías de vuelos consideran que es temporada baja por lo que se pueden encontrar auténticas gangas, reserva tu viaje a Ibiza online aquí, para disfrutar de uno de los paraísos del mar Mediterráneo a un precio económico. El invierno también es la época del año favorita de los nativos que pueden volver a la calma y a la vida tal y como la conocían antes de que la industria de la noche se asentara en su territorio. La isla muestra su otra cara, algo más íntima, en la que te invita a conocer sus recovecos, su cultura y la gente que puebla este privilegiado pedazo de tierra. Lo que no cambia en Ibiza es el buen tiempo, las temperaturas no son sofocantes como en los meses de verano pero se mantienen estables entorno a los quince y veinte grados que se pueden combatir con un jersey o jaqueta fina con lo que tendremos un muy buen estar. La oferta hotelera se reduce considerablemente, algunos establecimientos cierran sus puertas ante la importante caída del turismo. No les sale rentable mantener los costes de mantener el hotel abierto porque los turistas que llegan en invierno se han de repartir entre un gran número de hoteles. Por supuesto los precios también son mucho más bajos y viajar a Ibiza, que en otra época del año sería impensable para hogares con una economía estándar, es una opción más. La muchedumbre que abarrota cada rincón de la isla se ve reducida a pocos grupos de turistas, casi siempre grupos familiares o parejas, por lo que el espacio y la tranquilidad está asegurada. Un auténtico lujo pasear por las increíbles playas de Ibiza sin tener que tropezar a cada paso con bañistas o sombrillas que se colocan hasta escasos centímetros del mar. Las calas también ganan en espectacularidad. El ambiente te envuelve, las olas rompiendo en las piedras, el viento silbando al chocar contra la arboleda o los pájaros se pueden oír y crean una sinfonía especial. Bañarse queda reservado para valientes, las temperaturas del mar son bajas en esta época y no apetece tanto pegarse un chapuzón. Algunos días el sol brilla en lo alto y calienta bien si hay suerte y no hace mucho viento la posibilidad de enfundarse el bañador y meterse en el agua gana enteros aunque sigue siendo una alternativa para osados. Los viejos nos han trasmitido el secreto. Las mejores puestas de sol en Ibiza son en invierno. Al contrario de lo que piensa la mayoría de la gente el atardecer es más bello en los últimos meses del año. La atmósfera está más limpia y hay menos partículas en suspensión lo que hace que los colores ganen en brillo y el horizonte se alargue unos kilómetros más. Sobre todo cuando el día anterior ha llovido y se ha producido una auténtica purificación de la atmósfera, justo es en estos días cuando desde la isla se puede ver la península e incluso distinguir las montañas de Alicante. La naturaleza nos regala en estos meses una de las estampas más bonitas y fotografiadas del mundo; los almendros en floración. En Ibiza abundan los almendros, la mayor concentración de estos árboles se encuentra en el Valle de Santa Ignés de Corona. Una pradera totalmente cubierta por almendros que a partir de finales del mes de enero hasta febrero nos dejan apreciar la delicadeza de sus flores.

Ibiza es historia

Ibiza parte antigua En el centro de la ciudad de Ibiza encontramos Dalt Vila, una ciudad enmurallada declarada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Una ciudad hecha a prueba de los piratas, sus formas y anchos muros nos hacen recordar que la isla, por su localización en el Mediterráneo, era una de las islas más codiciadas por los piratas que continuamente querían conquistarla. Un paseo perfecto para realizar en invierno, cuando las temperaturas son soportables y subir hasta arriba de la catedral es plausible. Un recorrido empinado que sin duda merece la pena hacer. Desde el mirador se puede observar gran parte de Ibiza e incluso alargar nuestra mirada hasta la isla de Formentera. “Pobles Blancs” es como conocen los ibicencos a los pequeños pueblos que nacen en el interior de la isla. Villas con casas blancas que han seguido el estilo típico de Ibiza y en las que se encierra el encanto de la historia de una isla consumida por las luces de la noche. Vía: Ibizaisla Imagen: aabrilru y Chapuisat

 

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