La gastronomía de cada región le pone su impronta y condimento a la actividad turística, ya que constituye un atractivo más del destino a visitar.
Tal es así, que hasta se la clasifica como un tipo más de turismo, tal como lo puede ser el turismo cultural, el religioso, el ecoturismo o el enológico, y a propósito de éste, el turismo gastronómico está muy ligado al último mencionado.
Y hasta el turismo micológico, del cual hablamos días atrás, se lo podría incluir dentro del turismo gastronómico, si se quiere, o considerarlo como una rama de éste.

Si vamos a las cifras, de los 59.2 millones de turistas que visitaron España en el 2.007, 5 millones lo hicieron con la intención de conocer la cultura gastronómica local.
Por parte del sector turístico, se están haciendo análisis de los posibles nichos de mercado para conseguir un aumento de turistas, en especial para combatir los efectos de la desestacionalización y ampliar la oferta turística, y a los apasionados por conocer la gastronomía del país, es uno de los nichos que se quieren captar.
Es por esto que la Secretaría de Estado de Turismo, y la Academia Española de Gastronomía, han firmado un acuerdo mediante el cual, se promocionará la gastronomía española y se la explotará como un producto turístico.
Este convenio, está incluido dentro de lo que se constituye como Plan Horizonte 2.020.
Por su parte, Santiago de Compostela, ha sido una de las ciudades pioneras en reconocer que la gastronomía, constituía una faceta muy importante como generadora de turistas, y a lo largo del 2.007, ha estado apostando al turismo gastronómico, a través de ferias, degustaciones, catas y espectáculos gastronómicos.

A estas actividades, las ha incluido dentro del Plan de Calidad y Competitividad 2.009, el cual promociona la gastronomía, junto al turismo de congresos, cultural, y urbano.
Además busca consolidarse como destino enogastronómico de la región euroatlántica, aprovechando la oferta culinaria que brinda la ciudad.
Santiago de Compostela, es sólo un ejemplo de lo que la cocina española tiene para brindar, como otras tantas regiones españolas que hacen de su “cocina”, un culto.
Una prueba más de que en épocas de crisis, hay que especializarse, diferenciarse y buscar nuevas oportunidades.
