El río Duero, el motor de Castilla y León

, , Leave a comment

Duero

Si alguna comunidad autónoma de España destaca por sus ríos esa es Castilla y León. Su geografía, con montañas en sus extremos y depresiones en el seno de la comarca, es propicia para la creación de ríos. No en vano más de seis cientos cauces de agua dibujan el mapa de la comunidad. Entre ellos destaca el Duero, el tercer río más largo de la Península Ibérica, supera los nueve cientos kilómetros de longitud, y es el segundo más caudaloso de España después del Ebro que en sus inicios su cauce pasa por el norte de Palencia y Burgos.

En Castilla y León los ríos tienen una relevancia especial y esconden grandes historias. Al ser una comarca sin litoral la única agua de origen natural de la que pueden disfrutar sus habitantes es la de los ríos que han marcado notablemente el estilo de vida su gente.

El río siempre ha sido sinónimo de vida y precisamente junto a los más caudalosos se asientan las ciudades más pobladas de la comunidad. Municipios con gran carga histórica como Segovia que nació entre la confluencia de los ríos Eresma y Clamores que nacen en la Sierra de Guadarrama.

El Duero ha trascendido de su categoría de río para convertirse en una de las señas de identidad de Castilla y León. Nace en los picos de Urbión, en Soria, y en su trayecto divide con una línea de agua la provincia repartiendo gran cantidad de agua a cada uno de los lados. Se calcula que a lo largo de su recorrido hay más de 150 obras de arte situadas a sus orillas lo que se calcula que es el 35% del patrimonio cultural de Castilla y León. Es necesario destacar los numerosos puentes de estilo románico que cruzan el río junto a las iglesias y ermitas que se agolpan a la vera de su cauce.

Sus aguas tienen parte del éxito de la calidad de los vinos de la zona. El éxito de los productores de los vinos con denominación Ribera del Duero es debido en parte a la calidad del agua y de la gran cantidad de nutrientes, por ser un río poco contaminado, que aporta a los viñedos permitiéndoles crear una de las uvas más deliciosas del territorio español.

Además de ser una cinta transportadora que nos lleva por muchos monumentos históricos y ser uno de los ingredientes claves de los reconocidos vinos de Castilla y León, el Duero es uno de los mayores focos de actividades deportivas y turísticas de la zona. En Portugal, más concretamente en Oporto, ciudad en la que desemboca el Duero, son muy famosos los cruceros fluviales por el Duero que se remontan hasta entrar en Castilla y León. El río se encuentra en la zona final de su trayecto, dónde el caudal es abundante y ha perdido la bravura de sus inicios, permite que se embarcaciones de grandes dimensiones surquen por sus aguas. Es uno de los tours turísticos con más éxito de Oporto, dónde también tienen fervor por el Duero.

La enorme cantidad que transporta el Duero obliga a que su caudal esté regulado por varios embalses que se sitúan por toda Castilla y León. Las presas de agua en verano se convierten en improvisadas playas, lugares perfectos dónde suavizar el agobio del termómetro con un chapuzón. Además también se convierten en lugares dónde se practican varios deportes acuáticos. Es común ver grupos de piragüistas entrenando en los pantanos del Duero.

Segovia, entre el Eresma y el Clamores

Segovia

A los pies de la Sierra de Guadarrama se encuentra una de las ciudades con más encanto de toda la Península Ibérica, entre los ríos Eresma y Clamores se sitúa Segovia. Un destino con grandes atractivos y en el que puedes encontrar una amplia variedad de ofertas de hoteles en Segovia para tus escapadas, en los cuales pernoctar y poder disfrutar así unos días más en la bella ciudad.

El Eresma y el Clamores han influenciado notablemente en el desarrollo de la ciudad. Prueba de ello es el acueducto de Segovia, declarado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad en 1985. La necesidad de trasportar agua de los ríos al núcleo de la población, cada vez más poblado, hizo que los romanos diseñaron tan bella obra arquitectónica y solucionaran los problemas de abastecimiento de agua.

Pero los ríos no sólo han aportado soluciones a Segovia, sino también belleza y monumentos históricos como el Alcázar de Segovia, situado en una gran roca entre los ríos Eresma y Clamores. Se trata de un palacio real documentado en el año 1122, aunque es posible de que se construyese en épocas anteriores de las que no se han podido recuperar archivos. El Alcázar de Segovia fue una de las residencias favoritas de los Reyes Católicos; de hecho pasaban la mayor parte del año en esta obra arquitectónica construida durante el paso del románico al gótico.

Vía: El País

Imagen: Miguel. (respenda) y M.Peinado

 

Responder

(*) Obligario, Tu correo electrónico no será publicado