Conociendo a fondo el Monasterio de Piedra

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Monasterio 1

Probablemente, más de uno desconectará y perderá interés al oír hablar de un monasterio y la maravillosa experiencia de visitarlo. Son falsos juicios que se hacen al desconocer la realidad, pensando que este tipo de visitas no son para ellos, que estos edificios no poseen apenas atractivo, y que prefieren ser partícipes de un turismo más “interesante y emocionante”.

Es entonces cuando los más afortunados y curiosos que sí han descubierto un mágico rincón como es el conocido Monasterio de Piedra (Calatayud, Zaragoza), no quieren guardarse el secreto que este lugar esconde y se proponen desvelarlo; para que cualquiera pueda descubrir y apreciar esta belleza refugiada en nuestra misma España. Y eso nos hemos propuesto también nosotros. ¿Nos acompañas en esta aventura?

Antes de revelarte los secretos que guarda este enclave, no podemos evitar desprendernos de algo de historia, no por ello aburrida, donde cabe destacar que el Monasterio de Piedra se remonta a 1194. Como edificio de defensa contra el avance musulmán en la época de la Reconquista, unos pocos monjes de la Orden del Císter emprendieron su construcción durante 23 años, gracias a cristianos que emigraron de su ciudad para participar en esta gran obra.

Una obra que destaca, sobre todo, por sus rasgos góticos, aunque no sin abandonar su antepasado artístico románico. Y, después de cientos de años viviendo en él, fueron sus tierras expropiadas y vendidas en subasta pública hasta llegar al día de hoy. Arrastra ya una lista de títulos como el de Monumento Nacional o Bien de Interés Cultural y el de Sitio Histórico.

Propio del arte cisterciense, los religiosos de la Orden basaron siempre sus obras arquitectónicas en un principio de austeridad. Este lo podemos ver claramente reflejado en sus parcelas visitables, como la abadía, el claustro o la cocina. Ahí viene un dato curioso, fue en dicha cocina el primer sitio donde se cocinó chocolate en España y en toda Europa. Y, aparte de todo ello, podemos admirar diversos retablos, esculturas y piezas artísticas; además de conocer la vida de los monjes que aquí vivieron. Pero, retomando el chocolate, en honor a él se encuentra un Museo del Chocolate, así como uno del Vino.

Monasterio 2

Esperamos que no te hayas aburrido todavía, porque ahora es el momento en que llega la otra cara desconocida de este Monasterio tan particular, que no tiene desperdicio alguno. ¿Preparado? Tras las anteriores visitas tan culturales, toca algo de turismo natural. Sí, has leído bien. En el mismo recinto del Monasterio, tenemos su propio Parque Natural, conocido como uno de los más visitados, de Europa incluso; perfectamente habilitado para que todo tipo de visitante pueda acceder y disfrutar plenamente de él.

Este espacio natural gira alrededor del río Piedra, culpable de haber moldeado rocas y formado grutas, dejando lagunas y cascadas a su paso; porque, si por algo se caracteriza este parque es por ser un encuentro mágico del agua. Su sonido por todo el paraje es una bella melodía que sintoniza con el canto de los pájaros, que se esconden entre el frondoso bosque, escondite de muchos otros animales. Y, en un lugar como este, no podía faltar la mítica exhibición de aves rapaces. ¿Quién no ha disfrutado de este espectáculo de pequeño?

Así que, por mucho monasterio que sea y pieza histórica para el turismo, no deja de ser un lugar ideal para ir con toda la familia, culturizar un poco a los niños, y entretenerlos con un poco de conexión con la Madre Naturaleza. Pero, ¿piensas que esta vivencia tiene que durar un solo día? Te equivocas. Las habitaciones del Monasterio has sido rehabilitadas y decoradas al puro estilo aragonés, lo que ha convertido el edificio también en hotel.

Monasterio 3

Tan acogedoras como la mejor casa rural, con su ventanal abierto a unas vistas preciosas del parque. ¿Se te ocurre un plan mejor? El hotel también tiene un hueco para una piscina, un bonito jardín, un completo salón común, así como una sala para descansar o para jugar. Pero ese estilo aragonés se traslada incluso a los platos del restaurante, tradicionales o modernos pero, sobre todo, exquisitos. La perfección de este lugar también ha hecho que haya sido escenario de reuniones, bodas y todo tipo de eventos.

Pero esto sigue sin ser todo. Un hotel de esta calidad tenía que venir acompañado del mejor Spa, sin salir del Monasterio. Te daremos una idea: piscinas de agua relajante, bajo las bóvedas clásicas del edificio, bañadas de luces que varían su color. Sin duda, todo lo necesario para terminar unos días con el máximo bienestar y cuidado del cuerpo. Y todo ello combinable con rutas de senderismo para los más excursionistas y con noches estrelladas del cielo privilegiado que se ve desde el jardín. Ahora sí que sí, nos quitamos el sombrero ante lo que parecía un simple monasterio.

Vía: Monasterio de Piedra

Foto: Kevin Rodriguez OrtizM.Peinado

 

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