Cómo ser un viajero de negocios perfecto, según la última película de George Clooney
Nota breve, 24 de enero de 2010
En su última película “Amor sin Escalas”, George Clooney interpreta a un viajero de negocios, llamado Ryan Birgham, quien conoce todos los trucos necesarios para ahorrar tiempo y sabe cómo sacar el máximo provecho de los programas de fidelización de aerolíneas y hoteles.
Por ello, aunque se trate de una ficción, este personaje metódico que se habría pasado unos 322 días del último año de viaje podría darnos algunas claves para aprender a ser “un viajero de negocios perfecto”.
En la película, y en situaciones que rozan con lo absurdo, este particular personaje debe entrenar en el mundo de los viajes de negocios a su inexperta compañera de trabajo, Natalie Keener, sobre cómo ahorrar tiempo, ser eficiente y sobrellevar de la mejor manera estos traslados en avión y estancias fuera de casa.
En principio, Birgham le instruye sobre la importancia de la “fidelidad“, según dice a Keener no gasta “un dólar si no suma millas”. Con el claro objetivo de alcanzar los diez millones de millas y beneficiarse, siempre viaja en American Airlines y se hospeda en hoteles Hilton, para sumar en una misma cuenta.
Además, este viajero de negocios experto posee la Hilton Honors Diamond VIP, la cual le permite hacer el check in en el establecimiento sin tener que esperar.
Para no perder tiempo ni demorarse de más en los aeropuertos, siempre se debe llevar en los viajes una pieza de equipaje que se pueda subir a la cabina del avión y con sólo lo estrictamente necesario dentro. “En un año se pierde una semana esperando la maleta”, informa a su compañera. En este sentido, tiene que ser una carry on, con el tamaño que las aerolíneas habilitan como equipaje de mano.
Al momento de estar en el aeródromo y afrontar los controles de seguridad para que el trámite sea más rápido y sencillo, este viajero de negocios aconseja no elegir filas en donde haya bebés ni niños pequeños, ya que “los padres suelen tardar en cerrar y abrir el cochecito”, ni personas mayores, porque por lo general “tienen mucho metal en sus cuerpos”.
Recomienda, por el contrario, ubicarse detrás de los asiáticos: “Traen poco equipaje y son eficientes para ponerse los zapatos”.
Al llegar al escáner, es necesario estar preparado para ser veloz y desembarazarse pronto del control: quitarse rápidamente el cinturón, los zapatos, el saco y la cartera, ya tener en la mano sus boarding pass y dejar el portátil y el teléfono móvil en una caja aparte.
Finalmente, este viajero frecuente que recorre el país de punta a punta por motivos de trabajo, sabe que los productos de cortesía de los hoteles se pueden llevar a casa sin ningún inconveniente. En la película, al abrir el ropero de su casa se pueden ver unas mullidas pantuflas con el logo del Hilton.
Fuente Lanacion.com.ar
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