Clasificación de los viajeros “molestos”
Nota breve, 21 de octubre de 2009
Hace unos días compartíamos en Termómetro Turístico una clasificación o tipología de turistas tradicional que aprovechan las ofertas de esquí, documentada y “correcta“. En esta ocasión, te propongo con un poco de humor ver una clasificación de turistas un tanto más singular: de los “molestos“.

Sin ánimo de levantar rispideces o “broncas” entre los compañeros de viaje, estoy segura que alguna vez te habrás encontrado con alguno de estos viajeros, si no es que, quizá, tú constituyes uno de ellos (en lo personal, sí podría “encuadrar” en alguna de las clasificaciones, no en un 100 por ciento, pero sí en grados más o menos importantes).
*El que no quiere perderse nada: es el que quiere ver todo, absolutamente todo y en sólo unos días de vacaciones. Cada día, quisiera poder ver un promedio de 20 lugares distintos, de aquí para allá, y no perderse nada.
*El enfermo crónico: sería aquél “hipersensible” a todo, y que todo le cae mal, sea la comida, el agua o hasta el mismo lugar en el que esté. Es el que casi no tiene otro tema de conversación que su propio y “débil” estado de salud.
*El demasiado cuidadoso: podría estar relacionado con el anterior, una especie de “asqueroso empedernido”, es aquél que todo lo hace con extremo cuidado, el que siente asco a todo (que el baño huele mal, que el tenedor está sucio, que el cobertor de la cama está manchado, que hay migas en el piso del restaurante, etc., etc.). También se la pasa todo el día quejándose. Un insoportable.

*El “fanático de la limpieza“: también relacionado con el “demasiado cuidadoso”, sólo que en vez de quejarse, quizá, se pierde la excursión por limpiar por su cuenta el baño del aparthotel, o no quiere comer en sitio alguno en donde todo, absolutamente todo, brille, y tenga certificación y habilitación visible.
*El que llegó con los “bolsillos vacíos”: se organiza una escapada o viaje con amigos, en grupo, y una vez en destino, nunca falta alguno que, sin avisar previamente, ha invertido sus magros ahorros en el pasaje y al llegar, se encuentra casi con los “bolsillos vacíos”. Por ende, al salir seguro habrá que pagarle (o ayudarle a hacerlo) la comida y bebida, la excursión, la salida nocturna o incluso el pasaje de vuelta.
*El “comparador”: sería el que no puede dejar de comparar el lugar con el propio, el hotel con los de su ciudad, los restaurantes con los de su lugar de destino, nada es tan “perfecto” como lo de él o ella. Típica frase: “Qué desastre, esto donde vivo no ocurre”.
*El antisocial: es el que viaja (quizá sea tu acompañante) pero no quiere conocer a nadie nuevo. Sólo quiere visitar los lugares (en los horarios menos concurridos) pero no tener que cruzar palabra con nadie.
*El mochilero al extremo: es aquél que viajó, también con lo justo (o no) y no quiere gastar un euro de más. Está dispuesto a hacer dedo y recorrer el continente en camiones para no pagar un pasaje, o incluso pretende que los lugareños le den todos los servicios a cambio de una sonrisa. De lo contrario, seguro preferirá una comida exótica a base de insectos, con tal de no pagar.
*El “sabelotodo”: nunca falta el que se las conoce todas, al parecer viajó por el mundo entero en sus años de vida y guarda registro de todos esos viajes, con los cuales se vanagloria. Se la pasará todo el viaje dejando en claro que nadie sabe o conoce más que él / ella.
Fuente Blogs-Terra.com.ar
